emol. Sólo quienes tengan esas capacidades podrán romper la inercia y generar dinámicas a favor de la calidad de la educación. La investigación ha demostrado que el liderazgo directivo es el segundo factor intraescuela, luego de las competencias docentes, que más influye en la calidad de la educación. Los buenos directivos cumplen funciones críticas: orientan una visión de futuro y un proyecto educativo, apoyan técnicamente el desempeño docente, aseguran la función administrativa, preservan un clima escolar centrado en el aprendizaje, promueven la participación de los padres, relacionan al establecimiento con el sostenedor y el Mineduc, y forman nuevos liderazgos. José Weinstein C. Gerente Área Educación de Fundación Chile
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